domingo, 29 de mayo de 2011

La policía de la democracia

Visto lo visto, hoy no voy a contar una historia.
Más que nada porqué en estos momentos hay un montón de gente que, reuniéndose en plazas de muchas ciudades, se está encargando, precisamente de eso, hacer historia.

Eso si, reconozcamos que están siendo ayudados por un puñado de policías empeñados en hacernos recordar la represión de la época de la dictadura.

Ah. ¡que recuerdos aquellos!. Tuve la suerte ó la desgracia de crecer en aquella época.

Muchas tardes, cuando iba a la biblioteca del carrer Carme, al pasar por la plaza Catalunya, me la encontraba completamente ocupada por la policía y grupos de manifestantes. Muchas veces me tocó correr para eludir porrazos ó atropellos de los manifestantes, perseguidos por la policía. En alguna ocasión algún policía me acompañó a la estación de metro para evitar accidentes (tenía entonces doce años).

Cuando fui a la Universidad tuve la "fortuna" de ser pillado un primero de mayo, en una manifestación en Pamplona. Fueron las setenta y dos horas más largas de mi vida, en las celdas y dependencias del gobierno civil, principalmente por los interrogatorios.
Las cosas han cambiado. Bueno. Eso quisiera pensar.

Me sorprende el hecho de que la policía tenga equipos tan sofisticados. Me cuesta creer que con mi dinero hayan comprado esas especies de tanquetas blindadas por todos lados, con objeto de reprimir manifestaciones. Quizás estoy equivocado, pero pensaba que con la democracia, la policía tenía que limitarse a atrapar delincuentes y poner multas.

Sin embargo, todo apunta a que la policía moderna está equipada con material antidisturbios, precisamente para acallar las protestas de los ciudadanos.

¿Es posible que lo que nuestros políticos llaman democracia no se diferencia tanto del régimen anterior?. ¿Para qué entonces tienen esos uniformes, porras, escudos y tanquetas, si no es para emplear la fuerza contra quien quiere manifestarse?. Es paradójico que los policías, empleados nuestros, se dediquen a machacar a los que les pagamos el sueldo.

Antes rechazaba el empleo de mis impuestos en el ejército, ahora añado que tampoco quiero que mi dinero sirva para dotar a la policía de armamento anti-represión.
Quiero una policía como la de Islandia: gente cuyo trabajo es ayudar a la sociedad y que su formación no contempla para nada la posibilidad de tener que reprimir a la sociedad.

En Barcelona hay un restaurante llamado Mesopotamia, cuyo propietario se llama Pius Alibek, filólogo, oriundo de Iraq.
Estoy leyendo un libro suyo "Arrels Nòmades" (Raíces Nómadas) y me gustaría terminar este escrito con sus palabras traducidas del catalán:


Religión, civilización y democracia; tres inventos del hombre para reafirmar su absurda superioridad, satisfacer la vanidad y justificar el egoísmo y la codicia. Una larga lucha para conseguir, el triste resultado, de ser unos superiores a los otros. No importa quién aniquile a quién, en este instante. Los papeles cambian cuando el arma cambia de manos. Pocos hombres tienen la valentía de proclamar el derecho a matar porqué son los más fuertes, en lugar de esconderse detrás de justificaciones divinas ó nobles. Uno de mis profesores me dijo un día, probablemente citando a un conocido pensador: "Desde que los reyes han dejado de jugarse la vida al frente de sus ejércitos, las guerras las hacen cobardes sentados en sus despachos".

lunes, 16 de mayo de 2011

Las redes sociales

- Andaos con ojo con las redes sociales - dijo Salvador a sus compañeros. Estaban sentados en el bar de Santiago, esperando los bocatas que habían pedido.
- ¿Por qué hemos de andarnos con ojo? - preguntó María mientras escribía algo en su móvil.

- Ese nuevo departamento que se dedica a analizar las redes sociales, me da mala espina - contestó Salvador -. De la misma forma que estudian cómo introducir la empresa en las redes, pueden averiguar quien escribe algo en contra de ella.
- Venga, Salvador. No seas fatalista - dijo Lorenzo -. Lo único que hacen es lanzar campañas y promociones a través de Facebook y Twitter.

- Ya veo que no sabes lo que ha pasado con Mario.
- ¿Mario?. ¿Qué Mario? - preguntaron todos.
- Mario Lafuente era especialista de un departamento de marketing. Ayer lo llamaron para que fuera a personal. Hoy no ha venido a trabajar y su ayudante ocupa la plaza de especialista. Esta tarde saldrá un comunicado que dirá que Mario ha decidido abandonar la empresa, quien le sustituirá y terminará con la típica frase de que la empresa les desea a ambos mucho éxito en sus futuras carreras.

- Bueno. Parece muy normal. Seguro que ha encontrado un trabajo mejor y ha decidido irse.
- Entonces ¿para que lo llamaron de personal? - preguntó Salvador.
- Quizás él llamó primero y no estaba la jefa de personal - contestó María -. Luego ella le devolvió la llamada.
- Es posible. Pero lo lógico es que si te vas de la empresa avises con quince días de antelación para que puedas traspasar tu trabajo a quien te va a sustituir. ¿Por qué se fue tan rápido?.

Santiago apareció llevando los bocadillos, que distribuyó entre los tres comensales. Tras desearles buen provecho, regresó a la barra.
- ¿Sabes algo que nosotros ignoramos? - preguntó Lorenzo.
- Estuve preguntando por la casa - dijo Mario.
- ¿Al comité?.
- ¡No!. Esos no se enteran de nada. Solo sirven para organizar viajes y viajar ellos gratis, por cierto - contestó Salvador.
- ¿Fuiste al departamento?.
- Algo así. En realidad resulta que soy amigo de algún currante del departamento.
- Me parece que ya sé a quien te refieres - dijo María -. Casi diría que no se trata de "un" currante. Es "una" currante, ¿verdad?.
- ¡Jo!. ¡Cualquiera se lía con alguien en esa empresa!. ¡Te pillan siempre! - protestó Salvador, que riendo, añadió -. Por si no lo sabíais, hace dos años que vivimos juntos.
- ¡Serás cabrón!. ¡Y sin decirnos nada a los compañeros!.

- Bueno. Ya lo he hecho. Ahora ya lo sabéis - rio Salvador -. A lo que iba. Resulta que escribió un comentario en Twitter que no le gustó a la empresa y por eso lo han despedido.
- ¿Sabes de qué comentario se trataba?.
- Decía algo así como : "odio las cafeteras cautivas".

- Y eso, ¿qué significa? - preguntó María.
- Significa que tu empresa está vendiendo cafeteras que funcionan con cápsulas protegidas por tropecientas patentes que impiden a otros fabricantes poder vender su café para estas cafeteras, lo cual convierte a esas cafeteras en "cautivas", ya que solamente puedes hacer café con lo que te venden ellos. Y eso es monopolizar un mercado.
- Entiendo - dijo Mario.
- Conste que eso también lo hacen los fabricantes de impresoras, cuyos cartuchos de tinta son diferentes en todos los modelos y marcas ó los conectores de muchos teléfonos móviles que te obligan a comprar sus cargadores y cables. Incluso al comprar un ordenador, invariablemente te viene con un Windows instalado, aunque en este caso, siempre puedes eliminarlo y poner otro sistema operativo.

- Así que echaron a Mario por aquel mensaje que escribió.
- Exactamente. Si al abrir cuenta en Twitter no hubiera introducido en el formulario todos sus datos, hubiera sido más difícil averiguar quien envió el mensaje. Pero el tío decía en su perfil hasta el nombre de la empresa en la que trabajaba.

- Quizás pueda contaros esta historia desde otro punto de vista - Santiago había abandonado la barra y estaba delante de ellos.

- ¿Cómo?. ¿Hay algo más? - inquirió Salvador.
- Hace muchos años que Mario viene a desayunar al bar. Somos buenos añigos. Por eso le considero incapaz de lanzar un mensaje así, por la red. Cuando me contó lo que había pasado y me juró que no había enviado el Tweet, le creí. Y agucé el oído. Ya sabéis que este bar está al lado de la Inmombrable y todos pasáis por aquí - Santiago se sentó y bajó la voz -. Ayer por la tarde vinieron a tomar unas tapas el jefe de Mario y su director. Iban muy contentos y hablaban por los codos.

- No te pares ahora, Santiago. Cuenta, cuenta.
- Cuando se habían tomado ya un par de vasos de vino cada uno, el jefe de Mario empezó a alardear de que había sido él quien había conseguido echar a aquel pesado de Mario. Y explicó cómo lo había hecho. Al parecer Mario tenía que haberle enviado unas estadísticas y salió de su despacho para reclamárselas. Pero en la sala no había nadie. Todos estaban en una reunión. Se acercó al ordenador de Mario y vio que su sesión no estaba bloqueada. Al intentar buscar el fichero descubrió que tenía abierta la sesión de Twitter y entonces se le ocurrió poner el mensaje. Luego volvió a su despacho y esperó acontecimientos.

- ¿Será cabrón? - dijo María.
- Pero, quizás pueda demostrarse que no fue Mario quien envió el mensaje.
- Es posible, ya que estaba en una reunión, pero podrían decir que lo envió desde su móvil, en la sala de reuniones - contestó Santiago -. Además, en Twitter se entra con una clave que nadie más que tu puede conocer. Si no dejó su ordenador bloqueado, la culpa es de Mario.
- Pero las redes sociales son algo personal - dijo Salvador.
- Al principio lo eran. Hoy están controladas. De momento, lo de Mario es una anécdota. Pero con el tiempo, no se te ocurra poner mensajes diciendo que vas a una manifestación en contra de las multinacionales, ó en contra de los transgénicos, de la explotación de niños ó soltar algo tan tonto como que tu jefe es un cabrón. Esas empresas se creen con derecho de invadir tu privacidad, para salvaguardar sus intereses.

domingo, 1 de mayo de 2011

Usando la batuta

He de reconocer que no lo acabo de entender.
Resulta que la red, estos días, está al rojo vivo. Por un lado aparecen mensajes y más mensajes de #nolesvotes, #democraciarealya, todos ellos lanzando ideas en contra de los políticos que ostentan ó detentan el poder (siempre me hago lío con estas dos palabras, sobre todo cuando hablo nuestros políticos).

Como ciudadano normal se me hace duro leer tantos mensajes, sabiendo que sus contenidos son erróneos ó carentes de los matices necesarios.

Vamos a ser serios.
Nuestros políticos son personas con total dedicación a sus ciudadanos. Cierto que son unos perfectos inútiles para su trabajo, pero están aprendiendo. De ahí que estén rodeados de asesores, para cubrir esas lagunas culturales que todos tenemos. ¿Cómo será nuestro presidente para necesitar casi quinientos asesores?. Seguro que aún no tenía asesores cuando no vio crisis hasta dos años después de iniciarse. Ó ese error táctico que le hizo sacar a los soldados españoles de una guerra, para meterlos en otras dos guerras.

Cierto que nos están recortando derechos. Pero lo hacen por la crisis. De alguna forma hemos de salir del agujero en el que estamos. Hay que ayudar a la banca, ya que los partidos se nutren de ella y de sus préstamos, que no podrían devolver si se hundieran los sistemas financieros.

¿Corrupción?. Claro que la hay. Pero no vamos a dedicarnos a investigar los cientos de casos de corrupción ahora que no hay presupuesto ni para la sanidad, ¿verdad?.

Justicia. Es evidente que se trata de un poder totalmente autónomo. No se deja influir por el ejecutivo por aquello de mantener su independencia y la prueba es evidente: están en edificios diferentes. Incluso, dada la abrumadora cantidad de trabajo que tienen los jueces, el gobierno ha tenido el detalle de sacar la ley Sinde, para evitar que los jueces tengan que juzgar también las faltas y delitos en contra de la propiedad intelectual. Es hermoso ese espíritu de colaboración entre dos poderes. Pronto lo extenderán a las faltas de opinión en Internet.
Incluso ha nacido la propuesta de un gran cortafuegos europeo que impida a los internautas poder navegar por páginas no autorizadas de fuera de la comunidad.

¿Te das cuenta?. Nuestro gobierno nos protege. La ley del tabaco, la reducción de velocidad y la ley Sinde son el mejor ejemplo.

Los casi cinco millones de parados, pre y post jubilados no son otra cosa que una consecuencia de la crisis. Pero no te preocupes. Hoy por hoy, el gobierno está en fase de selección de trescientos asesores más, para intentar solucionar este problema. Incluso si no lo solucionan, podremos alegrarnos de tener trescientos parados menos: los asesores.

Lo de las deficiencias de la actual ley electoral, es pura retórica. Si el voto fuera totalmente proporcional a los votantes, las cámaras estarían vacías y nuestros pobres diputados se aburrirían como ostras y no tendrían más remedio que dedicar sus jornadas a hacer estudios sobre los años de pensión a los que tendrán derecho al dejar el cargo ó cómo utilizar las dietas para ayudar a sus "mantenidas".

La educación también deja mucho que desear, pero tiene su lógica, ya que el setenta por ciento de los ciudadanos (la estadística es falsa como las de la prensa) no necesita demasiada cultura. Les basta con leer, escribir y saber hacer dos ó tres operaciones matemáticas básicas. Total, para ver la TV ó para navegar por Internet (debidamente encauzada por el futuro cortafuegos), no hace falta ser un licenciado en físicas.

Porqué esa es precisamente, la grandeza de la Democracia: cualquiera puede llegar a presidente del gobierno. Hasta un zapatero.

Durante años me he dedicado a intentar cambiar el mundo de la empresa en algo que se asemejara a una democracia. Decía que encontraba estúpido vivir en una democracia, salvo cuando estaba en el trabajo.
Me equivocaba. Lo que tenemos fuera de las empresas tampoco es democracia.

Cuando a alguen se le ocurrió instaurar en este país algo que llamó democracia (a pesar de que el tiempo ha demostrado que tiene poco de eso), dio a todos los ciudadanos una batuta.
Todos tenemos la batuta, aunque algunos ya la han vendido. Porqué usar la batuta requiere deberes y obligaciones y eso es cansado.
El día 15 de Mayo hay una manifestación en las principales ciudades de España. Se trata de luchar por la otra democracia: la de verdad. La que queremos. Aquella que represente a los ciudadanos, que es bastante distinto a esa farsa que ahora tenemos.

No has que llevar la bandera de tu equipo de fútbol, ni ponerte ciego antes de salir de casa. Tampoco te dediques a tocar la bocina en el trayecto hasta la manifestación.

Simplemente se trata de ir y de disfrutar de la primavera, sabiendo que tu presencia puede servir para mejorar nuestra sociedad.
Ah. Y lleva la batuta. Quizás algún político, al verla, entenderá que quien dirige la orquesta no es él.
Eres tu.