lunes 29 de diciembre de 2008

El Golpe de Estado

- ¿Quién se lo dice?.

Cuatro hombres, policías dos de ellos, un juez y un inspector, estaban delante de la puerta del despacho del Presidente del Gobierno.
- Ya se lo diré yo - dijo uno de ellos -. Este el trabajo de un juez. Sobre todo, Gómez, acuérdese de leerle sus derechos.
- Tranquilo. Lo haré.

Gómez, el inspector, se acercó a la gran puerta de roble y dio dos golpes con los nudillos.
- ¡Pase! - dijo una voz desde dentro.
Gómez abrió la puerta y entraron los cuatro hombres.

El Presidente levantó la vista y se asombró al ver a los dos policías.
- Hola. ¿Qué pasa?. Estaba esperando a mi secretario y entran ustedes...
- Señor - dijo el juez Forteza con voz grave - venimos a detenerle.
- ¿Detenerme a mi?. ¿A santo de qué?.
- Tiene puesta una denuncia por incumplimiento de sus promesas electorales.

- Pero... ¡Estoy aforado!. ¡Soy diputado!. ¡No pueden detenerme!.
- Ya no existe el estatus de aforado, señor Presidente. ¿No recuerda que el anterior presidente modificó la ley?.
- Bueno. Pero para llevarme a la Justicia, hacen falta tantas firmas como la mitad de la población.
- Las tenemos - dijo el juez -. Tenemos treinta millones de firmas.
- ¿Cómo?. ¿Cuando se han recogido?.
- Han venido a través de la web que usted inauguró hace tres años.
- ¡Pero si solamente se habían apuntado un millón de ciudadanos!.
- Ahora hay apuntados cuarenta millones.

- Hacen falta las firmas - dijo el Presidente.
- Tenemos las firmas. Todas las inscripciones se han hecho con el DNI - contestó el juez -. El nuevo formato de DNI, que lleva un chip y, en su interior, la firma digitalizada.
- Pero... ¡Si hace dos años que la web está cerrada por problemas técnicos!.
- Hablé con los programadores - dijo el inspector Gómez -. Les dejé muy claro que una web que ha de ser la forma que tiene el pueblo de expresarse, no podía estar siempre en obras. Era cerrar las puertas a la verdadera Democracia. Era silenciar al Pueblo, que son los que tienen el poder.
- Y no me dijeron nada, cabrones - murmuró el Presidente, por lo bajo.

- Llamaré al Presidente de la Audiencia - dijo el Presidente en voz alta.
- Ya sabe ó debería saber que la enmienda 311 de la Constitución separó el Poder Jurídico del Ejecutivo. Ya no quedan jueces que le puedan ayudar, porqué no ha sido usted quien los ha nombrado.
- ¿De qué se me acusa?.
- De no cumplir con las promesas electorales. Estaban claras en la Web oficial. Y no ha cumplido ninguna de todas ellas.

- Pero había otros problemas que reclamaban mayor urgencia...
- Sabemos de que problemas se trata, señor. Los hemos investigado: un cuñado, su hermana pequeña, un montón de amigos con problemas... Ya los hemos detenido a todos.
- ¿Qué?. ¡A todos!. ¿Cuánto me puede caer por las acusaciones que tengo?.
- Unos veinte años. Corrupción, estafa, prevaricación... - el juez miró a los policías -. Señores, procedan al arresto.

Los policías fueron hacia el Presidente y le pusieron las esposas, mientras el inspector Gómez empezaba a decir:
- Tiene usted derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra. Tiene derecho a un abogado...

Tras el juicio, el Presidente fue condenado a treinta años de prisión.

Desde entonces hay una web (que nunca se cierra) en la que el pueblo indica aquellas mejoras que quiere llevar a cabo.

Un mes antes de las elecciones son votadas todas las ideas y las mejores, las mas "meneadas", son asignadas a aquellas personas ó grupos que creen que las pueden llevar a cabo.

Se han conseguido muchas cosas. El ejército prácticamente ha desaparecido y poco a poco, se ha ido convirtiendo en una asociación humanitaria; la asistencia social funciona de forma impecable y abarca todos los ámbitos de la medicina, la asistencia de ancianos y enfermos crónicos, ya sin meses de espera; la educación ahora educa de verdad a nuestros hijos; no hay ingerencias por parte de las diferentes iglesias en la política; no se fabrican ni se venden armas a otros países...

Incluso se ha reanudado el diálogo entre el Ex-presidente del Gobierno y la banda terrorista Eta...

...en el patio de la prisión.


¡¡¡Feliz 2009!!!

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martes 23 de diciembre de 2008

La cena del equinocio

- Estoy destrozado, Santiago - explicó Paco -. Acabo de estar en la casa de una amiga...

- ¿Qué le pasa a tu amiga?.
- Está intentando ayudar a un hombre que ha perdido el deseo de vivir. Ella lo ama y él es incapaz de aceptar tanto como ella le está dando. Incluso el hombre le ha pedido que desaparezca de su vida, porqué no quiere hacerle daño. Ella está destrozada.

- ¿Cómo estás tu, Paco?.
- ¿Cómo voy a estar?. La quiero y me destroza pensar que ella está sufriendo. No se merece eso. Ella es un ángel. Desgraciadamente tiene la mala suerte de haber elegido el club de las causas perdidas.
- Yo elegí el mismo club y ya ves... Pero hay una terapia...
- ¿Cual es, Santiago?. Necesito saberlo.
- Tengo previsto organizar una cena, aquí en el bar, el día de Nochevieja.
- ¿Tu?. ¡Pero si no eres creyente!.

- Y ¿qué tiene que ver ser ó no creyente?. Una cosa está muy clara, Paco. La única manera de salir adelante con los problemas propios es enfrentarse a los ajenos. He decidido invitar a cenar a gente que no tendrá con quien cenar esa noche. Me encantaría que vinieras con tu esposa y con tus hijos.

La cena fue un verdadero éxito.
Paco fue al bar un par de horas antes, con su esposa y con sus hijos.
Justo al acabar de preparar las mesas empezó a llegar la gente.
Venían de distintos lugares del barrio. En pocos minutos llegaron prácticamente la mayoría de ellos. Paco se asombró de la gran diversidad de razas que había en el bar. La mayoría eran inmigrantes y de diversos países.

Al dar comienzo la cena se fueron sentando, agrupándose por su procedencia. Paco observó que había mesas ocupadas por ecuatorianos, por cubanos, por marroquíes, por argentinos, guineanos, mozambiqueños...
Santiago, se iba sentando en todas las mesas para charlar con todos ellos. Les agradecía su presencia en su local y les preguntaba acerca de sus vidas.

Paco y su esposa empezaron a hacer como Santiago. Poco a poco supieron lo dura que estaba siendo la crisis para los comensales. El peligro que se cernía sobre ellos de perder el permiso de inmigración y ser devueltos a sus países, por no tener trabajo.

La música y quizás el cava, iban haciendo su trabajo. La cena se fue haciendo más distendida y empezaron a mezclarse los distintos comensales de las diferentes mesas.
Tras los postres, Santiago empezó a hacer levantar a los comensales y apartó las mesas que ocupaban el centro del bar. Luego subió el volumen de la música y sacó a bailar a la esposa de Paco. Bailaron solos, siendo el centro de todas las miradas. Luego empezaron a salir otras parejas a la improvisada pista de baile.

Paco se admiró al ver las curiosas mezclas de parejas que estaban bailando. Ya no existía aquella diversidad inicial. Todos bailaban con todos. No importaban razas, creencias, religiones, culturas...

El último baile fue el colofón.
Entró en el bar una mujer rubia, menuda, delgada, de pelo corto, con unos ojos grandes y azules. Tras dar dos besos a Santiago, se acercó a Paco y le susurró algo al oído. Esperaron a que terminara la música.
Luego salieron ambos a la pista. Al oírse los primeros compases de un tango, empezaron a bailar. Idonia, que es como se llamaba la chica, era quien llevaba a Paco.

Todos miraban asombrados aquel baile. Paco pasó apuros al principio, intentando recordar los pasos de aquel tango. Sin embargo, Idonia le dijo en voz baja:
- Déjate llevar. Tu cuerpo conoce el tango.
Cuando Paco dejó de intentar recordar los pasos, se soltó completamente.
Al terminar, la ovación fue espectacular.

Luego Idonia se acercó a Paco y, tras darle un par de besos, señaló hacia la barra.
Allí estaba la amiga de Paco, con su cara sonriente.
Notó como los ojos se llenaban de lágrimas mientras iba hacia ella para abrazarla.



Dedicado a todos los integrantes del club de las causas perdidas.
Quizás los de este club somos los que más vivimos.
Aunque seamos los que más sufrimos.

¡FELICES FIESTAS!

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domingo 14 de diciembre de 2008

El efecto dominó

Santiago logró sobreponerse durante su visita al depósito de cadáveres.

A pesar de tener el rostro desfigurado, pudo reconocer aquel cuerpo por el tatuaje que tenía en el tobillo.
Le acompañaba Sandra, una de las chicas del piso.
En el taxi, toda su fortaleza le abandonó y se puso a llorar desconsoladamente. Sandra lo abrazó en silencio y le dijo al taxista una nueva dirección.

Lo llevó al piso en el que ella y otras chicas "rescatadas" por Santiago, vivían y recibían "amigos", fuera de la influencia de los proxenetas.
Una vez en el piso, Santiago se metió en una de las habitaciones, diciendo que necesitaba estar solo.
Las chicas respetaron su decisión.

Todas ellas entendían la tristeza de Santiago. Había luchado por sacar a Sara de las garras de su proxeneta y no lo había conseguido. Sara había vivido casi un mes en el piso y era una chica que se había ganado el cariño de sus compañeras. Santiago, prácticamente la había raptado de un tugurio en que malvivía para pagar su viaje desde Rumanía y las drogas que le suministraba su proxeneta.

A pesar de que Santiago había enviado al proxeneta el dinero que ella le debía, una mañana, cuando Sara salió del piso, un coche la estaba esperando. Dos hombres la empujaron dentro del vehículo y la siguiente noticia que tuvieron de ella fue de la policía.
Habían detenido al proxeneta y a sus hombres, pero nadie podía devolver la vida de Sara.

Las chicas empezaron a preocuparse cuando Santiago llevaba ya dos días en aquella habitación. Dos días sin probar bocado.
Cada mañana entraban todas a darle un beso y le dejaban una bandeja con el desayuno. Al medio día, cuando le llevaban la comida, retiraban la bandeja del desayuno sin que Santiago la hubiera tocado.
Lo mismo ocurría con la comida y la cena.
Cuando le hacían preguntas, respondía con monosílabos, mirándolas con unos ojos apagados que partían el alma de las chicas.

Fue Ester quien tomó la decisión. Sin decir nada a sus compañeras, entró en la habitación de Santiago y se sentó en la cama donde estaba él tumbado.

- ¿Que quieres, Ester? - preguntó él.

Ester no contestó. Se quedó callada un buen rato.

Luego empezó a hablar.

- No puedes hacernos esto, Santiago. Si hay algo que me provoca verdadero miedo es ver la derrota en tus ojos. Tu eres y has sido siempre una persona fuerte. Alguien que siempre ha luchado por sus convicciones. Todas hemos necesitado de alguien como tu, porqué eres un ejemplo para nosotras. Siempre hemos necesitado de tu energía, porque no tenemos tu fortaleza. Esa fortaleza que nos ha dado fuerzas para salir del mundo de las drogas, para abandonar a los que nos explotaban, para luchar por conseguir salir del agujero y recuperar nuestra dignidad.

Santiago se incorporó y se sentó al lado de Ester.

- Puedo aguantar - continuó Ester - las palizas que me daba mi chulo, las vejaciones de los clientes que tenía entonces. Pero no puedo soportar tu mirada derrotada. Quizás hasta ahora ninguna de nosotras se había dado cuenta de la importancia que tenía poder verte lleno de energía y de ilusiones. Sara está muerta, pero quedamos casi diez chicas aquí que necesitamos sentir tu fuerza. Hace dos días que solamente veo en este piso, tristeza, abandono, desesperación. Todas estamos como estás ahora, Santiago. Si alguien fuerte como Santiago se derrumba, nos derrumbamos todas. Te necesitamos y no sabes cuanto...

Ester se puso a llorar. Santiago la abrazó.

- Perdóname, Ester. Perdona mi egoismo. Había olvidado que tengo una familia.

Cuando entraron con la cena, ambos estaban dormidos, el brazo de él sobre la cintura de ella.

Al día siguiente las chicas se encontraron el desayuno preparado.
Sentado en la cabecera de la mesa, Santiago estaba con su mirada de siempre.

- Yo de vosotras me daría prisa. Tengo un hambre de lobo y me lo podría comer todo.

Por la tarde, en el bar, Santiago le contó a Paco que nunca había tenido un desayuno como aquel. Jamás le habían dado tantos abrazos y besos como aquella mañana.

- Ah. Y tenemos un lema. Algo que leí por Internet. "Me niego a tomar ni una sola cucharada del jarabe del conformismo".

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sábado 6 de diciembre de 2008

Felisa y el Código de Conducta Empresarial

De: Dirección General

A: Todos los empleados



Sres.


...ruego realicen los ejercicios prácticos sobre "El Código de Conducta Empresarial" que aparecen en la intranet.



Felisa estaba en su despacho, delante del ordenador.

Ejemplo 18

“Gómez Ltd.” tiene una cuota de mercado del 65% en el mercado italiano de cosméticos. La reconocida y recientemente muy exitosa empresa francesa de cosméticos “La Belle Femme” quiere ampliar su negocio en Italia. Frente a esta situación, “Gómez Ltd.” baja su lista de precios hasta un precio básico que es bastante inferior al coste. Como es de esperar, los precios nuevos son muy bien recibidos por las mujeres italianas y “La Belle Femme” no tiene éxito en su entrada en el mercado italiano.


¿Actúa “Gómez Ltd.” conforme a la ley?



1.- Si


2.- No


Felisa tecleó 2.

La respuesta correcta es No. “Gómez Ltd.”, al introducir precios por debajo del coste, no limitándose sólo una promoción puntual, evita la entrada de nuevos competidores en este mercado ya que no pueden competir con dichos precios. Dada su cuota de mercado, se trata de un clásico ejemplo de abuso de posición dominante. La ley antimonopolio es muy completa y está sujeta a la legislación local. Cuando tenga dudas, consulte siempre al departamento jurídico.

Enhorabuena. Ha completado el test sin ningún error. Pulse el botón "anexo".

Felisa pulsó el botón.

Anexo ejemplo 1


Usted, como jefe intermedio, recibe una denuncia con pruebas, acerca de uno de sus subalternos, un jefe que acosa a sus inferiores, los discrimina no respetando su dignidad personal.
Se da la circunstancia de que se trata de un jefe cuyas decisiones políticas suelen ser muy acertadas y por ello su presencia es muy necesaria para usted.




1.- La empresa es lo primero y las acertadas decisiones del acusado pesan más que sus actuaciones vejatorias. Usted decide mirar hacia otro lado.



2.- Denuncia a RRHH los procedimientos de ese jefe, aportando las pruebas que tiene en su poder.


Tecleó 2.


Por favor, teclee la verdad.


Tecleó 2 de nuevo.


Por favor teclee la verdad.


Tecleó 2 otra vez.


Por favor, teclee la verdad.



Tecleó 1.


No debe mirar hacia otro lado sino hacer frente a la situación.


La Compañía tiene el compromiso de proteger frente al acoso; asimismo, llevará a cabo una investigación objetiva y de ese modo protegerá los derechos de la parte incriminada. Su obligación era denunciar el caso y no lo hizo.

Escriba: "No debo mirar hacia otro lado sino hacer frente a la situación", doscientas veces.


Felisa cerró la ventana del navegador.
Casi de inmediato se volvió a abrir con una frase, sobre fondo negro:

Tiene pendiente escribir una frase doscientas veces.



Pulsó la tecla enter.
Se borró el mensaje y volvió a aparecer. Cerró la ventana de nuevo. Volvió a abrirse con la frase, de nuevo.
Pulsó el botón de encendido del ordenador. Mantuvo el dedo hasta que se produjo el apagado.

Volvió a pulsar el botón y el ordenador empezó a ponerse en marcha. Se quedó mirando el monitor, siguiendo la secuencia de arranque. Al fin, tras casi cinco minutos, apareció la pantalla de entrada. Pulsó las tres teclas, tecleó la contraseña y el botón "aceptar".
Tuvo que esperar otros tres minutos.
Por fin apareció el escritorio.
Abrió el programa de correo.


Casi de inmediato recibió un email, con remitente "Código de Conducta Ética".
Lo abrió.

"Tiene pendiente escribir una frase doscientas veces. La frase que ha de escribir es: No debo mirar hacia otro lado sino hacer frente a la situación."

Casi al momento se abrió el navegador con la pantalla en negro y las mismas frases en rojo.

Felisa se puso a teclear la frase. Una vez, dos veces, tres... Cuando llevaba cien veces se le ocurrió una idea: seleccionó la frase y pulsó la tecla CRTL y la C. Al momento apareció un mensaje.

"No vale hacer trampas. Vuelva a empezar".

Se borró todo lo que había escrito y no tuvo más remedio que teclear doscientas veces la frase.
Al terminar apareció un nuevo mensaje:


"Ya ha terminado de escribir la frase doscientas veces.
Sepa que por no haber actuado, el departamento de medicina de empresa tuvo que atender a varias personas por depresión y trastornos de ansiedad. Otras víctimas del acosador tuvieron que dejar la empresa y los que consiguieron superar los casi treinta años de vejaciones, están todos destrozados moralmente.


Pulse intro para continuar
".


Una vez Felisa pulsó la tecla, se borró la pantalla y apareció:

Anexo ejemplo 2.



Su jefe, advierte usted, la mira con deseo. Se siente cada vez más incómoda porque éste parece haber desarrollado un interés por usted, algo que no comparte.

No sólo fija los ojos en usted sino que también elogia su aspecto físico y especialmente sus piernas. Realmente se siente incómoda con esta situación.




1.- Denuncia inmediatamente el acoso del jefe al departamento de RRHH.



2.- Es usted consciente de que carece de aptitudes para ascender en la empresa y sin embargo tiene ambición para llegar más alto. Varía su vestuario, comprando ropa más sensual. Faldas escandalosamente cortas, escotes muy pronunciados. Procura fomentar los encuentros a solas en el despacho del jefe y no pone reparos en hacer viajes de trabajo, a solas con él.



Felisa pulsó el uno.


Por favor, teclee la verdad
.

- ¡Mierda!. ¡"Eso" también lo sabe!.


Se despertó subitamente, bañada en sudor. Menos mal que todo había sido una pesadilla.

Por ningún momento se le ocurrió pensar que había una docena de personas que habían vivido una verdadera pesadilla.
No únicamente una noche, como ella.

Durante treinta años.

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