miércoles 29 de octubre de 2008

Visiones del futuro





nature
2056

Sección Derecho y Salud, con Harvey Brilliant, Doctor en Derecho.


Mi marido y yo queremos tener hijos, pero nos hemos encontrado con un problema. Hemos consultado con tres eugenistas, y todos nos dicen que cualquier combinación de nuestros genes que pueda resultar en un bebé sano está patentada, y no tenemos bastante dinero para pagar las patentes. ¿Es esto cierto? Adjunto nuestros perfiles genéticos, declaraciones de bienes, nóminas, y las declaraciones de hacienda de los últimos cinco años.

Madre y Mártir en Madrid




Afortunadamente, no es del todo cierto. Algunas de esas patentes se pueden evitar con un aleatorizador de intrones. Las clínicas de salud reproductiva no suelen dar esta información, porque la secuenciación aleatoria de genes está sujeta a tarifas fijadas por el tratado de la OMPI de 2027,y les deja pocos beneficios. Más complejo y más caro es el uso de distintos codones para expresar las proteínas cubiertas por las patentes (las patentes son de procedimiento, así que no cubren las protenínas en sí).

Sin embargo, esto os deja todavía sujetos al bloque de patentes de GenIntech sobre el sistema inmunitario, cuya estrategia a prueba de bombas fue diseñada por el famoso equipo legal de la división de genética de IBM. Aunque la terapia modifique dominios no conservados de las proteínas en cuestión, las patentes siguen siendo válidas; están perfectamente blindadas. Así que estás en lo cierto, tu marido y tú no os podéis permitir un bebé sano. Tendréis que tener un bebé con una enfermedad menor y buscar una cura que entre en vuestro presupuesto.

Mi recomendación es que tengáis un bebé celíaco. El desorden celíaco es tratable con retrovirus desde el año 2042, y hay una solución con licencia libre (bajo la General Genetic License de la Free Software Foundation) desde 2048. Las patentes siguen en activo, pero se pueden adquirir a precios muy asequibles, ya que se fueron adquiridas por el Open Genetics Consortium cuando la quiebra de Pfizer-Monsanto en 2056. Si tu marido y tú no tenéis predisposición genética al desorden celíaco, tendréis que comprarle los genes a un donante.

El mejor sitio para hacerlo es Jinling, en China. Es el único país que implantó la excepción de copyright genético al tratado de 2027, mientras que en el resto de países el donante conserva derechos sobre las obras derivadas de sus propios genes, y por tanto tendría derechos sobre vuestros nietos. Además, tras el colapso demográfico, el Yuan está tirado por los suelos, así que sí que rehipotecando la casa podréis permitiros daros unas vacaciones al tiempo que tenéis un bebé sano (con un 97,5% de probabilidades). ¡Enhorabuena!



Este texto no es mío. Por primera vez, he decidido romper la norma de publicar únicamente mis escritos. El artículo lo merece. Su autor es:

Javier Candeira: escritor, profesor, artista y activista en la intersección entre la cultura la política y la tecnología.
http://hiperactivo.com/

Esta narración está publicada en el libro "Los Piratas son los Padres", que puede bajarse libremente en PDF, desde http://exgae.net/los-oxcars/programa/pirataslospadres

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domingo 26 de octubre de 2008

Vae Victis!

Vae Victis (¡Ay de los vencidos!). Fue pronunciada por el jefe galo Breno que había sitiado y vencido a la ciudad de Roma.

“No admitimos las críticas de Amnistía Internacional, ya que Estados Unidos es un destacado defensor de la protección de los derechos humanos y continuaremos siéndolo (…) La guerra contra el terrorismo ha tenido como resultado la liberación de 50 millones de personas en Afganistán e Irak, así como la protección de sus derechos".


Scott McClellan
, portavoz de la Casa Blanca, 2004, tras la presentación del Informe Anual en el que se acusa a EEUU de mantener una política exterior sin principios y de hacer del mundo un lugar más peligroso, con motivo de la “guerra contra el terror”.



- Vosotros, los europeos, pensáis que la invasión de Irak se debió al petróleo, únicamente.
- Y es así, ¿no?.
- Estáis muy equivocados.

Algunas veces se sorprende uno de las conversaciones que pueden escucharse en un tren de cercanías.
Cuando me senté en el único asiento libre del vagón, descubrí que allí tenía lugar una conversación entre un chico de unos veintitantos años y un hombre, de apariencia árabe, que hablaba bastante correctamente nuestro idioma.

- ¿Equivocados - preguntó el chico - . ¿En qué?.

- ¿No te parece raro que siga habiendo matanzas en el país?. Hay muchos movimientos terroristas en contra de los ejércitos invasores.
- Si. Pero ese terrorismo es por conflictos étnicos.
- En parte. El problema es bastante más grave. No se han limitado los norteamericanos a apropiarse de los pozos de petróleo. Su intervención ha llegado mucho más lejos.
- ¿Por ejemplo?.

- Te pondré un ejemplo. ¿Cómo crees que trabaja un agricultor sus campos?. Supongo es fácil darse cuenta de que siembra, riega y abona el sembrado y lo recolecta. ¿No?.
- Si.
- Para la cosecha del año siguiente, ¿qué hacen los campesinos?. Lo habitual es guardar parte del grano de la cosecha, para utilizarlo como semilla en la próxima siembra.
- Es lo lógico.
- Pues bien. En Irak, durante la ocupación de los americanos, éstos promulgaron 100 órdenes que debían cumplirse, incluso después de la transferencia de poderes que se hizo para que el país recuperara su soberanía. Órdenes que tenían rango de leyes en el país. Órdenes sobre patentes, diseño Industrial, variedades de plantas...

- ¿Y qué tiene eso que ver con los campesinos?.
- A eso iba. Hoy en día los campesinos ya no pueden seguir cultivando tal como habían hecho durante siglos. Ahora está prohibido guardar las semillas de una cosecha para cultivarlas para la siguiente cosecha.
- ¿Y cómo lo hacen ahora?.

- En nombre de la "reconstrucción de Irak" son las multinacionales las que suministran las semillas que, por cierto son propiedad de estas empresas, por lo cual los agricultores no pueden guardarlas para posteriores cosechas. Les quitaron el derecho de propiedad de las semillas, obligándoles a utilizar las de Monsanto, Bayer, Syngenta y otras más, incluso fomentando el uso de semillas transgénicas. En todos los países existe un derecho que es fundamental. Algo así como la soberanía alimentaria, por la cual es el propio país quien decide qué comer, qué cultivar. Nosotros no lo tenemos.
- Me dejas de piedra.
- Ya ves. Y te podría poner muchos otros ejemplos...

Llegué a mi destino y me levanté. En la plataforma, mientras esperaba a que el tren frenara del todo, todavía pude escuchar a aquel hombre iraquí:
- Menos mal que nos iban a traer la democracia y la libertad...

Mientras caminaba por el andén pensé que no podía estar más de acuerdo con aquella frase.

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domingo 19 de octubre de 2008

Magdalena y el asilo

La señora Magdalena aparecía por el bar de Santiago una ó dos veces por semana.

Pequeña, delgada, pelo blanco, con su rostro apergaminado, repleto de arrugas y de pecas, tenía ojos vivaces y una mirada cálida.
Santiago le servía la habitual manzanilla y luego se sentaba a charlar con ella.
Nunca le había preguntado la edad, pero Santiago le suponía unos ochenta y muchos años, muy bien llevados.

Con el tiempo había descubierto que era viuda desde hacía una veintena de años y que su único hijo, sacerdote, vivía en China, dedicado a la enseñanza.
Ella vivía en un pequeña y hermosa residencia de la tercera edad junto a otros venticuatro ancianos, cuidados por cinco enfermeras y un médico.

Aquella tarde la señora Magdalena le pidió a Santiago un carajillo, en lugar de la habitual manzanilla.
- ¿Está segura de que quiere un carajillo? - le preguntó.
- Si. Además que esté cargadito, Santiago.
Una vez servido, Santiago se sentó con ella.
- ¿Qué pasa?.
- No pasa nada - contestó ella.
- Mire. Estos ojillos pícaros no pueden engañarme - dijo Santiago -. A usted le pasa algo. Venga. Dígame. ¿Qué ocurre?.

- Nos van a cerrar el asilo. ¿Le hablé del señor Leandro, nuestro director?.
- Si.
- Pues verá. Nuestra residencia se nutre de una subvención del ayuntamiento que cubre casi el noventa por ciento de los gastos, de manera que a los residentes, únicamente nos tocaba pagar el diez por ciento restante. Agárrese, Santiago. El señor Leandro ha desaparecido. Hace un mes que no tenemos noticias suyas. Y lo peor es que la cuenta bancaria del asilo está vacía. Todo apunta a que nuestro director nos ha robado.
- ¿Lo han denunciado, supongo?.
- Claro. Y tengo una idea de dónde está.
- ¿Dónde?.

- En Estados Unidos. Tiene un hijo de unos treinta años. Tiene leucemia y los últimos meses han visitado a muchos especialistas. Su única solución era un trasplante de médula en la clínica Mayo. Seguro que está allí.
- Y, ¿les van a cerrar el asilo?.
- Si, a no ser que paguemos todas las deudas que hay pendientes y que crecen cada día. De momento, el médico y las enfermeras han aceptado seguir trabajando sin cobrar sus sueldos, pero dudo que podamos aguantar mucho.

- ¿Han pedido ayuda a las autoridades?.
- Si, pero nos han dejado claro que no es su problema, que nos hayan robado. Y en cuanto se marche el médico ó las enfermeras nos cerrarán la residencia, por no cumplir las normas.
- Deje que piense en ello, señora Magdalena. No se preocupe. Quizás pueda hacer algo.


Al día siguiente Santiago fue a la residencia. Se trataba de una torre antigua, pero hermosa y bien cuidada, rodeada de un jardín.
Santiago preguntó por la señora Magdalena y ésta le recibió en el despacho del director.

- Buenos días, Santiago. Estaba intentando poner un poco de orden en los libros de cuentas. Creo que ahora ya tengo claro cuales son los gastos mensuales de esta casa.
- ¿Y bien?.
- Son unos doce mil euros. Incluidos sueldos, medicinas, comida, gas, electricidad, agua...

Santiago sacó la cartera y extrajo de ella un talón.
- Tenga. Con eso podrá pagar los atrasos y los gastos del mes que viene.
- Gracias, Santiago. Pero no puedo aceptar ese dinero.
- Claro que puede, porqué no es un donativo. Es el adelanto de un trabajo que le voy a encargar. ¿Cuántos de sus compañeros están en condiciones de trabajar?.
- Deje que piense... Unos ventidós de los venticinco que somos.
- Bien. Déjeme organizar el asunto y no se preocupe. La mantendré informada. Por cierto. ¿Para que usan el cobertizo del jardín?.
- Para nada.
- Pues va a ser nuestra fábrica. Hasta mañana, señora Magdalena.


La policía detuvo al señor Leandro y a su hijo, ocho meses más tarde, al regresar de Estados Unidos.
La señora Magdalena fue a la comisaría, acompañada de Santiago y pidieron hablar con los detenidos.
Los llevaron a una habitación con cuatro sillas y una mesa, donde esperaron unos minutos.

Entraron padre e hijo, ambos esposados, sin atreverse a levantar la mirada. La señora Magdalena pidió al policía que les acompañaba, que les quitara las esposas.
Luego les hizo sentar.

- ¿Ha ido todo bien?. ¿Está curado su hijo, señor Leandro?.
- Si, señora. Todo fue bien. Y ahora tengo que pagar por el daño que he hecho al robar el dinero. ¿Han cerrado el asilo?.
- No. La verdad es que el asilo sigue funcionando.
- Le pido humildemente perdón por lo que hice, señora. Estaba desesperado y quería salvar la vida de mi hijo a toda costa. Lo cierto es que ni tan siquiera fui capaz de darme cuenta de las posibles consecuencias de mis acciones.

- No se preocupe, señor Leandro. No he venido a mortificarle por sus acciones. Conociéndole, soy capaz de darme cuenta de que su conciencia se lo habra hecho pasar muy mal.
- ¿Cómo puedo reparar el daño que les he hecho? - dijo el señor Leandro, con lágrimas en los ojos.

- Insisto. No nos ha hecho ningún daño. Me explico. Gracias a su acción tenemos un montón de amigos nuevos. Gente que nos ha ayudado. Desde que usted se marchó ahora tenemos un taller en el que diez compañeros se dedican a hacer unos muñecos que han sido un verdadero éxito comercial. Con el fruto de las ventas somos autosuficientes e incluso damos el sobrante a una ONG.
- ¿Cómo consiguieron la maquinaria?.
- Solamente necesitábamos máquinas de coser y un par de cacharros más. Y todo ello nos lo dieron los vecinos cuando se enteraron de nuestro problema, quienes incluso nos arreglaron el porche para hacerlo un lugar cómodo y cálido. También hemos creado un huerto en el jardín, que está a cargo de los otros diez compañeros. Ahora comemos lo que cultivamos. Incluso... - miró al policía que permanecía allí en pie - cultivamos alguna planta que ayuda a reducir la medicación de los que son diabéticos...

- Incluso la distribuimos - continuó, mirando de reojo al policía -. A pesar de que no es muy legal.
- Estoy muy sorprendido con lo que me ha dicho - dijo el señor Leandro.
- Y más que lo estará, cuando le diga que he retirado los cargos contra usted. Vengo de la fiscalía. Es usted libre...

Los ojos del señor Leandro e hijo estaban abiertos como platos.
- Siempre y cuando... - continuó la señora Magdalena - cumpla con una condición.
- Lo que sea, señora.
- No es usted quien la ha de cumplir. Ha de ser su hijo. Quisiera que, dado que ha estudiado contabilidad, sea él quien nos lleve las cuentas. Estoy harta de tener que hacerlo yo. Hay noches que sueño con números. Yo diría que, con dos horas a la semana, podrás hacerlo.
- Cuente con ello - dijo el chico.
- Y, tranquilo - dijo la señora Magdalena -. Si lo haces bien, te pagaré un sueldo, del que descontaré lo que se llevó tu padre.


Al salir de la habitación, el policía apartó a la señora Magdalena del grupo y le dijo:
- Respecto a la planta que ustedes distribuyen...
- Diga, señor - contestó ella asustada.
- ¿Ya no se acuerda de que fui yo quien le trajo las semillas desde Balaguer?.

Cuando la anciana salió de la comisaría, su rostro estaba iluminado por una gran sonrisa.

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lunes 13 de octubre de 2008

Harry el ejecutor

En la multinacional lo llaman Harry el Ejecutor.

Su nombre es Claudio.
En realidad se trata de un personaje insignificante, mezquino y carente de personalidad.

Entró en la empresa, recién acabada la carrera de económicas. No había sido una lumbrera con los estudios y fue para él un verdadero alivio obtener el título.
Su primer departamento fue contabilidad. Durante los años en que estuvo en el departamento demostró ser una persona desordenada y poco metódica por lo cual su trabajo mostraba con frecuencia errores que obligaban a alargar la jornada de sus irritados compañeros, para encontrar los gazapos.

Afortunadamente para sus colegas, el jefe no tardó en enviarlo al departamento de organización.
Su trabajo allí mejoró bastante y no por la forma en que lo llevaba a cabo. Más bien debido a la calidad de las personas con quienes trabajaba quienes le ayudaban y corregían los frecuentes errores que cometía.
Era una persona reservada. Tenía pocos amigos en el trabajo y apenas alguno fuera de él.

Se casó con una mujer, la única que encontró capaz de dirigir su vida. Porqué él no tomó jamás decisión alguna. Le era más cómodo dejarse llevar. Tuvieron dos hijos, que para Claudio no eran más que un estorbo. Debido a ellos solía llegar tarde a casa, alargando su jornada. Intentaba organizar trabajos especiales en sábado para reducir el tiempo de estar en casa.

- Faltaría más - pensaba -. Es la empresa la que me hace el favor, evitándome tener que soportar los lloros de los críos.

En una empresa como la multinacional, en que se valora principalmente las apariencias y no el buen ó mal trabajo realizado, su prestigio fue en aumento.
¿Cómo no iban a valorar sus largas jornadas y el montón de sábados que dedicaba a la empresa?.
Además, su trabajo era conocido, principalmente porqué afectaba a los otros departamentos de la empresa y ello le obligaba a relacionarse con la mayoría de los jefes de los otros departamentos.

Sus compañeros, preocupados por hacer bien el trabajo, nunca dijeron a nadie los muchos errores que tenían que corregir en todo lo que hacía su compañero.
Su jefe, Don Paulino, vanidoso como era, lo tenía en mucha estima ya que era una persona que jamás cuestionaba sus órdenes y los halagos de los que le hacía objeto Claudio, le hacían sentir en el cielo.

Como buen jefe, Don Paulino decidió aconsejar a Claudio. Le hizo ver que era distinto a los demás. Mucho mejor que ellos. Que él era la única persona que se salía de la mediocridad y además, de largo. Le enseñó también que a sus compañeros debía tratarlos con desprecio, ya que era la única manera de que trabajaran de firme.

Poco a poco el carácter de Claudio fue cambiando, a medida que las enseñanzas de su maestro, Don Paulino, iban dando fruto.
Sus compañeros acusaban ese cambio y poco a poco, empezaron a retirarle su apoyo, dejando sin corregir los errores que Claudio cometía.

Pero Claudio había aprendido bien la lección de su jefe y descubrió que la solución consistía en romper la unidad de sus compañeros. Simplemente sembrando cizaña entre ellos, conseguía tener siempre a alguien de su lado.
Ahondó en el arte de la manipulación. Nunca había pensado que la palabra pudiera tener tanto poder. Consiguió así traspasar sus frecuentes errores a los compañeros.
Pronto obtuvo resultados.

Don Paulino llevaba años estableciendo su poder en la empresa, en base de ir colocando a su personal de confianza en otros departamentos. De esta manera estaba siempre informado de todo lo que ocurría en la multinacional. Los ascendía y luego los traspasaba a otros departamentos. Así tenía a sus chicos de su parte y dispuestos a largar información.

Necesitaba a alguien en el departamento de RRHH y pensó en Claudio. Lo ascendió y se lo encasquetó a Ramona, que le debía un favor.
Los siguientes años de Claudio en RRHH fueron una balsa de aceite. Como jefe de sección se limitaba a controlar los trabajos de sus subordinados, a quienes trataba como había tratado antes a sus compañeros. Su cometido era traspasar a Don Paulino todo tipo de información acerca de lo que ocurría en su departamento: nuevos empleados, cambios departamentales, negociaciones de convenios con fábricas...

Ramona no confiaba en él y apenas había relación entre ellos.
Ella estaba esperando la oportunidad para deshacerse de Claudio.
Y un buen día apareció la ocasión.
Un jefe estaba a punto de jubilarse. Y era necesario poner en su lugar a alguien sin escrúpulos. Alguien capaz de vender su alma al diablo, ya que quien ocupara su lugar tenía que dedicarse a eliminar a su personal para externalizar todos los trabajos. Necesitaba a un ejecutor y Claudio tenía ese perfil.

Inmediatamente lo comunicó al interesado, haciéndole saber que se trataba de un ascenso.
Claudio, tras hablarlo con Don Paulino, aceptó.

Y empezó a desarrollar su trabajo. Su director le dio las directrices y Claudio las siguió a rajatabla.

Estaba en su salsa. Disfrutaba comunicando a sus empleados que no tenían más remedio que acogerse a una jubilación anticipada ó a un traslado forzoso a la fábrica más lejana. Ninguno de ellos puso el menor reparo en aceptar la prejubilación a pesar de estar muy mal pagada.

Poco a poco, empezó a entrar personal de otras empresas para hacer los diferentes trabajos que iban quedando libres. Era una delicia, ya que este nuevo personal aceptaba todo lo que se les encomendaba.
Muchos de ellos eran inmigrantes y estaban muy mal pagados. Pero ese no era problema suyo, porqué no pertenecían a la empresa.
Que se pelearan con su empresa, que al fin y al cabo era la que les pagaba.

Es curioso, pero Claudio es una de las pocas excepciones al principio de Peter, según el cual una persona es ascendida hasta que llega a un cargo en el que es un perfecto incompetente.
Con Claudio ha ocurrido justo al revés.
Ahora, como Harry el Ejecutor, realiza su trabajo a la perfección.

En su día, cuando llegó a sus manos el Código de Conducta de la empresa, lo leyó por encima y llegó a la conclusión de que lo cumplía a rajatabla.
Se siente orgulloso de trabajar en su empresa y es feliz con lo que hace.

Ahora Ramona lo mira con otros ojos y le ayuda en todo, con tal de agilizar su trabajo.
Dicen que tiene una agenda en la que va tachando los nombres de los empleados que quedan aún por despedir.
Quedan pocos.
Y hay quien dice también que Ramona sale muy alegre de sus reuniones con Claudio.

Quizás porqué sabe que, cuando despida al último de los trabajadores de su empresa, el trabajo de Claudio habrá concluido y entonces será despedido por ella, con la misma alegría con la que él despedía a sus empleados.

Porqué Ramona, si odia algo en este mundo, es precisamente la competencia.

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domingo 5 de octubre de 2008

Ester en el trabajo


Ester leyó su correo. Email de Ramona...


"Ruego confirmarme la lectura del texto de las "Normas de Conducta Empresarial".

Poniendo delante suyo el folleto con las normas fue leyendo...

"La multinacional establece su política comercial de manera independiente y no fija precios de acuerdo o en connivencia con sus competidores."

Miró hacia el ordenador y leyó la página de Internet que tenía abierta:

El Tribunal de la Competencia (TDC) dictó el pasado 12 de noviembre la resolución ejecutoria de la sentencia promulgada por la Audiencia Nacional el 13 de diciembre de 2002 en la que condena a las empresas Multinacional, Nova, AlFarma y Laboratorios Olesa al pago de una multa por un importe conjunto de 1.018.072 euros por acordar la fijación del precio de venta al público y la distribución de alimentos dietéticos infantiles y de varios productos de cosmética.

- Curioso - pensó -. Volvió al folleto:

"Las prácticas empresariales de la Compañía tienen como finalidad:

– establecer relaciones laborales basadas en la confianza, integridad y honestidad;

– mantener el respeto por los valores, actitudes y conductas humanas básicos;

– respetar la intimidad de los empleados;

– cumplir con la normativa vigente en materia de protección de datos...

– respetar el derecho de los empleados a constituir organizaciones de representación y a afiliarse –o no afiliarse– a sindicatos, siempre que este derecho sea ejercidolibremente, y mantener un diálogo constructivo con estas organizaciones;

– abstenerse de toda actuación que limite el derecho de un empleado a estar, o a no estar, afiliado a un sindicato;

– tratar a todos los empleados con respeto y dignidad, y no tolerar ninguna forma de mobbing, acoso o abuso..."


Hizo una búsqueda en Google...


República Dominicana: La multinacional cierra despiadadamente una fábrica:

UITA, 16/09/08.- Los trabajadores/as que llegaban para su turno matutino a la planta de helados de la multinacional en Santo Domingo el día 19 de junio encontraron su fábrica rodeada de guardias de seguridad, agentes de policía y ambulancias y paramédicos. Fueron reunidos en manada en el parque de estacionamiento, donde se les anunció que la fábrica estaba siendo clausurada con efecto inmediato. A continuación, se les entregaron sus cheques de compensación por despido.

Con anterioridad a esta última afrenta, la planta de helados había sido escenario de numerosas prácticas de abuso por parte de la gerencia, en especial en noviembre del 2007 cuando la multinacional echó 11 empleados/as después de la tormenta tropical Noel y en enero del 2007, cuando la compañía despidió 45 trabajadores/as, solamente para sustituirlos por asalariados/as contratados.


...


Colombia. Como oportunamente lo denunciamos, los trabajadores fueron encerrados contra su voluntad en tres hoteles de Valledupar para que “renunciaran voluntariamente” a sus puestos de trabajo. Este hecho delictuoso fue cometido por la multinacional en complicidad con funcionarios del Ministerio del Trabajo. Esta “asociación para delinquir” entre el gobierno y las transnacionales ha sido una formula muy efectiva para aniquilar las organizaciones sociales, particularmente las sindicales.


Hace seis o siete años, luego de la fusión entre la multinacional y Fonte, el sindicato se disolvió porque la empresa despidió a todos y luego los volvió a contratar, pero sin derechos ni sindicato.
En la Audiencia agroalimentaria del Tribunal Permanente de los Pueblos Sesión Colombia realizado el 1 y 2 de Abril de 2006 en Bogota, fue encontrada entre otras cosas, responsable por contaminación del medio ambiente, importación de leche vencida y reetiquetado, violación a los derechos laborales de los trabajadores...

Leyó de nuevo el librito con el código de conducta:

"...Rechaza cualquier forma de explotación infantil. La Empresa no emplea a jóvenes que no hayan alcanzado la edad de haber terminado la escolaridad obligatoria, según la definición de las autoridades competentes.
La multinacional espera de sus proveedores industriales y socios de negocio que apliquen normas que se apoyen en los mismos criterios que los Principios Empresariales de la compañía y se reserva el derecho a auditar su cumplimiento."


En la web...

Esta transnacional esta involucrada en otro proceso legal por el abuso contra los niños en Costa de Marfil en Africa, por el comercio de materia prima de empresas que explotan la mano de obra de niños.

Ester era consciente de que aquel código de conducta de su empresa no era otra cosa que el resultado de la ley Sarbanes-Oxley, creada a raíz del caso Enron.
Otra cortina de humo. Palabras vacías, que nadie se iba a tomar en serio, pero que iban a servir de atenuante a la multinacional, en caso de que afloraran sus prácticas abusivas en los tribunales.

"La Empresa se muestra receptiva a las sugerencias y propuestas para realizar cambios encaminados a mejorar su actuación."

- Se me ocurre, por lo menos una: ¿qué tal si intentan cumplir, por lo menos una de las normas?.

Abrió el email de Ramona y, poniendo un OK se lo devolvió.

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